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Una experiencia muy especial

Una experiencia muy especial

El pasado año 2022, con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen, mi mujer y yo compartimos una jornada muy especial con la Asociación Ntra. Sra. Del Carmen Patrona de los Submarinistas Malagueños.

Son los regalos de la vida ordinaria, que nos regala el Señor, a través de su Madre. Todo se inició, precisamente, por la relación entre la hermandad de la Victoria y la Asociación de los Submarinistas. Nos invitaron a participar en la procesión marítimo terrestre de su Virgen.

Día grande para ellos y lleno de emociones. Son tantos los momentos tan especiales. Desde la orilla nos trasladan en zodiac hasta las embarcaciones que nos acercarán al lugar donde los submarinistas se sumergirán por la Virgen, que todo el año bendice las profundidades de nuestra caleta. ¡Ya se la puede ver! ¡ya ha salido! Ahora la colocan en su embarcación y nos dirigimos al encuentro de la Virgen del Carmen de Málaga, que viene en un barco de los prácticos del puerto, en medio de la bahía. Se reza y se canta la salve marinera.

Siempre me ha gustado navegar, pero hacerlo junto a la Estrella de los mares es muy especial.

Nos dirigimos a la orilla para ponerla en su trono e iniciar la procesión por la playa camino de la iglesia. La playa está llena de gente, como es normal un día festivo del mes de julio, además de los que hemos venido a acompañarla, están los bañistas de todo tipo de raza y condición. Unos se acercan con devoción, otros con sorpresas y los menos se quedan indiferentes. Desde luego eso es seguir el consejo del Papa, “salir a la calle” en este caso a la playa. Enseñar nuestra fe y devoción. Ya en la Iglesia se producen lo más importante del día, la Eucaristía. Volvemos de regreso a la playa, ahora ya para descansar y reponer fuerzas. Es el momento de la confraternidad con unas personas que son extraordinarias, todo es amabilidad y cariño, es un verdadero ambiente de familia. ¡Qué gente más buena!

Llega el momento de embarcar de nuevo, para que la Virgen regrese a su capilla submarina. Una vez más, nos embriaga la emoción. Si emocionante fue verla salir, ahora la despedida te coge un pellizco difícil de describir. De regreso a la orilla voy rezando y dando gracias por un día muy especial que he podido vivir por la generosidad de Óscar Cañete y de todos los submarinistas que tanto cariño le muestran a Nuestra Señora del Carmen.

Cristina Alarcón Diéguez y Rafael Cañizares Ruiz.